Mensaje del Presidente

Senado Académico

Un Recuerdo Dejo

Sainz

Prof. Gustavo Sainz Becerril

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mí sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores, al menos cantos.

~Netzahualcóyotl, (1402-1472) Rey de Texcoco en el Imperio Azteca

Las flores y cantos que el rey poeta azteca Netzahualcóyotl alude a que debemos dejar como herencia, se refieren a la poesía vital que cada ser humano debe de compartir y legar a los demás. Ejemplo fiel de esto, es la herencia del saber que han dejado los docentes del Recinto de Aguadilla de nuestra querida Universidad Interamericana de Puerto Rico. Como mencionó recientemente en una reunión general nuestro Rector, debido a los tiempos aciagos que nos trajo la pandemia del COVID, muchos de nuestros entrañables compañeros decidieron acogerse al retiro tras largos años de esfuerzo en beneficio de nuestros estudiantes y de nuestra institución. Tengo el gusto de compartirles que, durante la primera reunión del comité ejecutivo, unánimemente acordamos explorar con la facultad y la administración, la mejor forma de hacer un homenaje colectivo y perecedero a todos nuestros profesores para reconocer su fructífera actividad pedagógica. El reconocer de dónde venimos, nos permitirá seguir avanzando hacia el futuro.

Agradezco la oportunidad a la facultad del Recinto de Aguadilla de servir en este período como Presidente del Trigésimo Primer Senado Académico, muestra de la característica hospitalidad y dimensión humanística prevalente en la gente de este bello país. Por mi parte, me atrevo a compartirles un íntimo homenaje a mi primer gran profesor y guía en la vida que, aunque físicamente se marchó muy recientemente, puedo decir que dejó también para la posteridad sus ¨ flores y sus cantos¨. Les deseo lo mejor a ustedes y a sus familias.


Papá

Para: José María Sainz Gutiérrez
1925- 2021

Autor: Gustavo Sainz

Quisiera llenar los huecos
que hay entre tú y yo,
y encontrar ese momento
de nuestra separación.

Quisiera volver el tiempo
y mirarte cuando eras,
el hombre omnipotente
que construía mis quimeras.

Quisiera ver otra vez
todo el mundo a mis pies,
desde arriba de tus hombros
que de niño siempre busqué.

Quisiera ser inocente
sin ponerme a discernir,
sobre las fallas humanas
que siempre te achaco a ti.

Pero, papá soy un hombre
que ahora sufre igual que tú,
por complacer a los hijos
y vivir a plenitud.

Pues ahora esta vida
me cobra lo que no di,
y me hundo en la zozobra
de ser lo que nunca fui.

Quise dar a mis hijos
más de lo que recibí,
pero sé perfectamente
que yo, soy igual a ti.

El hombre no es perfecto,
eso ahora yo lo sé,
pero para comprenderlo
tuve, padre, que crecer.

Pues querido Padre mira
que he errado como tú,
porque a fin de cuentas somos
uno sólo: yo soy tú.